Las drogas no funcionan ni resuelven tus problemas

Estar 13 horas dentro de un coche con tres niños es todo menos divertido, sobre todo conforme pasan las horas y no llegas nunca a tu destino.

Cuando descubres un lugar de vacaciones que consideras ideal, quieres repetir todos los años, a pesar de la pereza que te pueda dar ir hasta allí, y pereza es cuando tienes que meter a tres niños en un coche y hacer un viaje de 10 horas por carretera hasta llegar a tu playa soñada.

Viajar con niños es toda una odisea, o al menos puede serla. En cambio, si viajas con mis hijos, te aseguras que el viaje será toda una aventura. La probabilidad de que uno de los tres empiece a dar guerra en mitad del camino es proporcional a las ganas que tengas de llegar a tu destino.

Viendo que íbamos a cruzar la península de un extremo a otro, me mentalicé con que había que viajar de madrugada aprovechando que los tres iban a estar dormidos. Y digo “iban”, porque al menos esa era mi intención, pero no la suya, visto lo visto.

El plan era sencillo: Salimos por la noche, después de cenar, duermen todo el viaje y cuando llegamos ya es de día, se despiertan y todos nos damos besos, abrazos de alegría y empezamos a bailar mientras cantamos cualquier canción de los horribles Cantajuego… pero resulta que cualquier plan pintado en un papel aguanta perfectamente, hasta que lo ejecutas.

Al final nos retrasamos preparando el equipaje y jugando al Tetris en el maletero del coche para meter todo y salimos más tarde de lo previsto. Sólo nos faltaba un colchón en el techo para que la gente pensara que íbamos a cruzar el Estrecho dirección África. Una vez solventado el problema de las maletas, tronas, silletas, cunas de viaje, cubos y palas, toallas, cámara de fotos, juguetes, toallas, sombrilla y demás, conseguimos salir.

Como mis hijos son muy de despertarse por la noche y el año pasado en un viaje similar también fue un poco estresante, para este año aprendimos la lección, y a Álvaro y Miguel les di 4 gotas de un antihistamínico para que fueran más relajados y durmieran mejor, porque el viaje es largo y tampoco es plan que lo pasen mal.

Alguno en este punto estará pensando que vaya padre estoy hecho, que si drogo a mis hijos como a M.A. en el Equipo A. Pues la verdad es que por la seguridad de los que vamos en el coche, es el mejor método que se me ocurrió, porque alguien desquiciado y nervioso conduciendo no es lo más adecuado para viajar.

Pero vamos, como si les hubiera dado agua destilada, porque les causó el mismo efecto: ninguno. Y al final en vez de las 10 horas que decía Google Maps que tardaríamos, el viaje duró 13. Nota mental para la próxima vez: “Las drogas no funcionan ni resuelven tus problemas”.

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