Mi pequeño gran valiente

Cuando te paras a escuchar la letra de una canción y se te cae el mundo encima.

En la vida hay circunstancias que te marcan, y posiblemente tener hijos sea una de las que más huella deje en ti. Desarrollas una empatía fruto del instinto paternal, un sentimiento que te hace dar todo por tus hijos y que hace que no te importe sacrificarte por ellos.

Es precisamente por eso por lo que hay ciertas cosas que te afectan más, o cosas que hasta ese momento quizá te hubieran resbalado un poco. Ahora ves el sufrimiento de cualquier niño y enseguida piensas en los tuyos y lo pasas mal. Ves desgracias, maltratos, abusos, y piensas cómo puede haber alguien capaz de hacer daño a un niño, alguien tan indefenso.

Quizá todos esos sentimientos hacen que te muestres más vulnerable a cosas que antes no te afectaban. Es posible que te haya ablandado un poco, o quizá la vida te va haciendo callo para protegerte de las cosas, y es entonces cuando llegan tus hijos para romper esa coraza.

Últimamente cuando vamos todos en el coche, escuchamos canciones de los Cantajuego, Miliki o la de la Patrulla Canina en bucle. Sí, la intro de la Patrulla Canina en castellano, español latino, inglés, francés, alemán e italiano… :O. A pesar de eso, he conseguido poner el nuevo disco de La Oreja de Van Gogh también en bucle (a modo de venganza) y lo gracioso es que hasta Álvaro y Miguel se han aprendido las letras de algunas canciones y las cantan y todo.

Considero que este grupo tiene letras muy profundas y bastante poesía dentro, pero la verdad es que las prisas me llevan a cantar sus letras sin haberlas escuchado, sólo oído, o a silbar sus melodías sin más pretensiones que pasar el rato.

El otro día en el trabajo me puse a escuchar la canción “Mi pequeño gran valiente” del último disco “El Planeta Imaginario” y no sé por qué me fijé en las primeras frases de la canción:

Todos se fueron, tú te quedaste de pie
Junto a mi cama, tratando de comprender.
Tú te pusiste de puntillas, me colocaste en la sien
Tu tirita favorita para que me ponga bien.

Y en ese momento me fijé que esa canción, en su letra, y en lo que estaba contando. Hablaba de un niño pequeño y de su padre o madre en la cama porque está enfermo. La canción seguía y a mí se me hacía un nudo en el estómago:

Pero mi pequeño, esta vez mucho me temo
Que no bastarán tus poderes.
Tienes que ser fuerte mi pequeño gran valiente
¡Tienes que intentar sonreír!

Y ahí vi que se mascaba la tragedia y que la historia no iba a acabar bien. Entonces confirmé que la canción hablaba de la muerte y de un pequeño que ve como su padre o su madre va a morir, y a continuación me derrumbé:

Porque mientras no me olvides
No me habré marchado del todo.
Mientras puedas recordarme,
Yo estaré donde tú estés.

Creo que si llego a escuchar esta canción hace 5 años, me hubiera dado un poco igual, pero eso cierto que un hijo te cambia (y tres más aún) y mientras escuchaba esto sólo me daban ganas de llorar. La verdad es que pasé muy mal rato pensando en que Álvaro, Miguel o Marina nos perdieran a su madre o a mí siendo unos niños pequeños.

Me angustiaba pensar cómo encajarían ellos la falta de unos de nosotros, lo duro que podría ser para ellos vivir el resto de sus vidas habiendo perdido a uno de sus padres desde tan pequeños. Qué recuerdos tendrían, si se acordarían cuando fueran mayores. Por eso esa última parte de la canción que he comentado arriba fue donde me derrumbé.

Quizá el hecho de haber perdido a mi padre hace años, y eso que yo ya superaba los 20, me hizo pensar en lo duro que fue despedirme de él después de una enfermedad y me vi en el papel de ese pobre niño de la canción que veía como alguien a quien tanto quería se iba.

También últimamente me he enterado de casos donde se ha diagnosticado un cáncer que no remite a una madre con un bebé de unos pocos meses, y eso me hace estar todavía más sensible con estos temas.

Lo cierto es que la canción continúa y tiene una serie de frases dignas de enmarcar:

Y aunque los años te pinten, nieve blanca sobre el cielo
Serás siempre mi pequeño dónde quiera que yo esté.

Me voy en calma, no me da miedo partir
Que los ángeles existen, lo supe cuando te vi.

Si necesitas que te arropen, quiero que pienses en mí
No llores mi cielo, no me gusta verte feo
Vas a hacer que llore contigo

Después de todo esto, sólo quería estar con mis hijos y abrazarlos muy fuerte para que ellos hicieran lo mismo conmigo.

Un comentario sobre “Mi pequeño gran valiente

  • el 25 Mayo, 2017 a las 19:55
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    a mi me pasó exactamente igual y cuando me fu cuenta las lágrimas se me caían solas…
    .imaginaba a cualquiera de mis dos hijos en esa situación y me hundí. Yo perdí a mi madre con 17 años y 20 después sigo extrañandola todos los días. cuando recogí a los niños en el cole los abraze como nunca. ser padre/madre te cambia la forma de ver las cosas realmente importantes en la vida

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