Dicen que el Apiretal sólo lleva paracetamol pero viendo sus efectos no me lo creo

Tiene que llevar algún tipo de droga ilegal porque a mí el paracetamol no me pone como una moto.

Apiretal es el nombre comercial del paracetamol para niños, un antipirético y analgésico que con cualquier excusa los padres dan a sus hijos para que se sientan bien cuando están malitos, cuando están raros o incluso cuando prevén que lo van a estar.

Cuando un niño toma Apiretal, a los pocos minutos todos los males del niño desaparecen, lo mismo que cuando un adulto toma paracetamol. El problema es el efecto secundario similar a la poción mágica de Astérix. Menos volar, un niño que ha tomado Apiretal puede hacer de todo. Se aceleran no como si tomaran Coca Cola con cafeína, sino como si se bebieran un litro de RedBull.

Si hace un rato tenías un niño con fiebre tirado en el sofá como si fuera una manta, sin ganas de nada y sin responder a ningún tipo de estímulo, una vez que el Apiretal le hace efecto, el niño resucita, por eso creo que lleva dentro algún tipo de cafeína, cocaína o algo que acabe en –ina.

Y digo eso porque a mí ni el Termalgín, ni el Gelocatil ni el Eferalgán, todos paracetamoles en diferentes dosis, me provocan ese subidón. Bastante con que me quite el malestar y pueda seguir arrastrándome el resto del día de forma más o menos digna y me doy por satisfecho.

Y si el niño tenía fiebre, una gripe o cualquier enfermedad que lo deje aplatanado, el Apiretal no le va a curar, sólo le quitará los síntomas durante rato. De hecho una vez que pase el efecto, la fiebre volverá a subir y tendremos de nuevo un ser inanimado encima del sofá esperando como un yonki su siguiente dosis. Bueno, o nosotros contando las horas para que toque de nuevo el chute de Apiretal y podamos seguir haciendo nuestra vida.

Porque vale, no consiste en pensar sólo en nosotros y en nuestros intereses, pero seguro que más de una vez teníamos que ir a algún sitio o llevar al niño al colegio y le hemos dado Apiretal para que aguantara. Lo reconozco, yo lo he hecho y tampoco creo que sea tan horrible.

Seguro que los amigos del agua con azúcar diluido, también conocido como Homeopatía, dirán que tanta química en el cuerpo no es buena y que lo mejor son los remedios naturales, o simplemente dejar que el niño yazca encima de la alfombra con 38ºC, pero sinceramente, por lo que no paso es por hacer sufrir innecesariamente a nadie habiendo una solución sencilla como las famosas gotas de color rojo.

Que por cierto, para gustos los colores, pero mira que saben mal. Normal que mis hijos me pidan agua después de tomarlas. Es el sabor a fresa peor conseguido de la historia. Sinceramente, el Dalsy tiene mejor sabor y por eso gana más adeptos en el mundo de las drogas de diseño.

Dalsy es el otro gran aliado de los padres, ibuprofeno para niños. Con los mismos poderes mágicos de la poción de Astérix  pero añadiendo el poder antiinflamatorio.

Como cualquier medicamente para niños, la dosis viene marcada por el peso. Los pediatras siempre apuntan la dosis para que no la liemos, pero es altamente recomendable tener una tabla de dosis de los medicamentos más habituales para uno de los niños que hay por casa. Pegarla en el frigo con un imán es una buena idea, pero para gente más tecnológica, existen aplicaciones para el móvil que indicando el peso y el tiempo entre dosis, nos calcula la cantidad que debemos administrar. Todo un invento.

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