Nacidos para no dormir, así son mis hijos

Muchos padres se desesperan si su hijo no duerme, yo estoy desquiciado.

Y he de reconocer que hasta que Álvaro empezó el colegio el año pasado, lo de las noches era un sufrimiento. Se despertaba varias veces, a veces llorando, a veces sin más, a veces quería venirse a mi cama, a veces decía que no tenía más sueño, a veces quería agua, a veces no quería nada.

Siempre fue un niño muy despierto y apenas necesitaba dormir. Cuando era un bebé de meses sólo dormía unas 6 horas al cabo de todo el día, y casi nunca coincidían con las mías. Esto es simplemente una pequeña introducción sobre lo duro que es vivir durmiendo poco.

Pero en el fondo es algo pasajero. Hace tiempo oí a una madre diciendo que no pensaban tener un segundo hijo porque el primero había dormido muy mal por las noches y no querían volver a pasar por eso. En serio? Supeditas el que tu hijo tengo un hermanito, que disfrute con él, que tengas esa alegría en casa, esa experiencia tan grande a tu lado… a que has dormido mal? Jo, espero que tu hijo no aprenda de tu egoísmo.

Y es cierto que lo pasas mal, yo llevo 4 años sin dormir, y eso que he de reconocer que ahora la cosa ha mejorado, pero ha sido realmente horrible. Cuando Álvaro era un bebé y se despertaba varias veces por la noche y podía estar 30 minutos despierto hasta que se volvía a dormir, probabas de todo y casi nada funcionaba. Y claro, al día siguiente había que ir a trabajar.

Entonces es cuando aparece esa gente que tiene hijos que duermen desde las 8 de la tarde hasta las 11 de la mañana, y que tratan de darte consejos sobre qué hacer para que tu hijo duerma. Con todo el respeto, esa gente no tiene ni pu** idea de cómo enfrentarse a ese problema, básicamente porque nunca lo han sufrido. Ah bueno sí, que una vez “el niño se despertó en mitad de la noche y no veas como estaba yo al día siguiente para ir a trabajar”. Vamos, menuda pena.

Lo gracioso de todo es cómo agudizas el ingenio para conseguir que tus hijos se duerman. Empiezas cantando canciones de cuna, pero enseguida te das cuenta de que sólo te sabes una y encima sólo el primer párrafo. Entonces te pones a cantar canciones de Rosa León, Miliki y los Cantajuego, y a veces funciona, y otras veces recurres a cosas absurdas pero que acaban por dormirlos. Mi hijo Miguel se quedaba dormido sólo si le cantaba la canción de “Érase una vez el hombre”. Así que con el “Érase una vez un planeta triste y oscuro, y la luz, al nacer, descubrió un bonito mundo de color” se acababa durmiendo.

miguel_dormido

Pero lo más grande que descubrí una noche de esas de lloros es algo que muchos no se creen. Se cayó el chupete de Álvaro al suelo, fui a lavarlo y al encender el grifo del baño el niño de calló. Yo no entendía nada, apagué el grifo y volvió a llorar. Lo encendí y se callaba…

Claro, no era plan de vaciar un pantano cada vez que el niño lloraba, así que grabé el sonido con el móvil y más o menos funcionaba, pero no era lo mismo. Busqué por Internet y me encontré con una legión de padres que usaban sonidos monótonos para dormir a sus hijos. Uno había quemado ya dos secadores, otro usaba la campana extractora de la cocina. Seguí leyendo y vi la base científica: Son sonidos similares a los que le llegan al bebé cuando está en la tripa de su madre.

Y entonces encontré una App para el móvil que tenía todo ese tipo de sonidos (grifos, duchas, ríos, secadores, aspiradoras…) y a partir de ese momento nuestra vida mejoró. Se seguía despertando, pero se dormía enseguida.

Conforme pasaba el tiempo iba sumando estrategias. Mecerlo en tus brazos como si tuvieras un ataque de epilepsia también solía funcionar con Miguel, unido a la canción de “Érase una vez el hombre”. También le dejaba K.O. cuando me ponía a hablar por teléfono mientras lo tenía en brazos. Se ve que mi conversación le aburría de semejante manera que se dormía en minutos.

Y bueno, a pesar de todos estos métodos paliativos, buscas algo proactivo que haga que no se despierten. Pruebas la homeopatía, también conocido como agua con azúcar, y sorprendentemente no funciona.

Hablando con un amigo que es neurólogo, tenía el mismo problema y le daba a su hija unas gotas de antihistamínico por la noche antes de dormir. Concretamente 8. Nosotros no pasamos de 4 con Álvaro, y es cierto que casi no se despertaba. Me pareció un poco fuerte hacer eso, pero él es médico y lo hacía con su hija, y yo también estaba desesperado.

Pero como decía al principio, la solución mágica se llama colegio. Madrugar y no parar de moverse durante todo el día son el mejor sistema para asegurarte de que tu hijo duerma de tirón toda la noche, siempre que no tenga pesadillas o terrores nocturnos, pero eso es otro tema.

Así que todo el que esté pasando por este problema, ánimo. Si queréis escuchar consejos, que sea de gente que ha pasado por lo mismo que vosotros, no de padres que más que hijos tienen mantas. Y lo más importante, esto acaba, así que es cuestión de no desesperar.

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